miércoles, 10 de octubre de 2012

ASESINARON A OTRO MIEMBRO DEL MOCASE-VC

ASESINARON A OTRO MIEMBRO DEL MOCASE-VC: -->

Miguel Galván, miembro del MOCASE-VC fue asesinado de una puñalada en la yugular por Paulino Riso en el Paraje Simbol, al norte de Santiago del Estero

Esta tarde, alrededor de las 14:20hs Paulino Riso sicario de Figueroa, empresario de Salta fue a la casa de la familia Galván a provocar como tantas otras veces, sólo que esta vez con la intensión de matar.
Familias del paraje Simbol venían siendo hostigadas por sicarios de la Empresa Agropecuaria LAPAZ S.A. de Rosario al Frontera (Salta), quien pretende alambrar parte del territorio de las comunidades indígenas Lule Vilela, quienes el pasado 15 de septiembre han realizado la primera etapa del relevamiento territorial.

Miguel y Rafael Galván, en diversas oportunidades han denunciado ante la policía de Monte Quemado las amenazas de muerte y golpizas que Paulino Riso, Hortencia Valderrama y su marido Eulogio Rizo patrón les venían haciendo.

Este hecho denunciado en distintos ámbitos judiciales y ejecutivo: en la policía, en la dirección de bosque por la tala indiscriminada de estos empresarios, ante el Juez Torrelio de Monte Quemado, y ante el Comité de Crisis quienes hace 15 días constataron la gravedad de los sucesos contra las familias por parte de empresarios y bandas armadas comandadas por Tala Aranda.

El gobernador Gerardo Zamora, una vez más es responsable de la  muerte de un campesino indígena, como lo fue la de Cristian Ferreyra asesinado el pasado 16 de noviembre.

Echamos señales a todos lados, todo el tiempo, advirtiendo lo que pasaría sino actúan quienes corresponden desarmar las bandas armadas, guardias blancas de empresarios como Enrique Pagola, Lopresti del Quebrachal, Safir Saa, Carlos Cejas, Raúl Micoli y otros que arrebatan tierras y la vida de nuestros compañeros.

Son conscientes de sus responsabilidades políticas los funcionarios santiagueños inoperantes y cómplices de estos asesinatos de los guardianes de la producción campesina indígena.

Exigimos juicio y castigo para los responsables materiales, ideológicos y políticos del asesinato de Miguel Galván.

Exigimos aprobación URGENTE  de la Ley Contra los Desalojos de campesinos.

Convocamos a todas las organizaciones sociales a concentrarnos para mañana jueves 11 de octubre a las 13hs frente al congreso, para repudiar los asesinatos de los campesinos en defensa de sus tierras y aprobación de la ley Cristian Ferreyra que fuera presentada hace un año al congreso nacional.
¡Miguel Galván y Cristian Ferreyra Viven, la lucha sigue!
 0385-155187809- 03844 15515850-
- 011 155 8811088- 03844 15408668

viernes, 21 de septiembre de 2012

Conquistados


Cuando los europeos llegaron al Nuevo Mundo, trajeron esas armas que escupen fuego y esos animales enormes que corren rápido. Trajeron la Cruz, que pesa bocha. Trajeron la ambición por la sangre del Dios Sol y la viruela que duele y mata. Y las alforjas, que se volvían a Europa repletas de oro y plata, llegaron con vicios de alcohol para el conquistado.
El conquistado tenía que permanecer dominado, sometido, arrodillado. Sabían que para llevar adelante esa empresa, era mejor mantener al indio narcotizado, deprimido, borracho.
Al conquistado, el excluido, el explotado; al que no le conviene otra cosa que no sea un cambio, a ese quieren tenerlo quieto, dormido, machado. Porque si se levanta, si se despierta y se junta con sus muchos hermanos, si puede andar derecho con el rostro crispado, la cosa se le pone brava al que tiene el látigo en la mano.

Mientras duermes

Cuando gatillar es fácil

Cuando gatillar es fácil:
por el colectivo Juguetes Perdidos


"Lo mataron de una puñalada en el corazón... fueron los pibes de allá... bah no sé... era un gil... tenía 16 creo... mejor que lo mataron, sino lo mataba yo...” “–Se cagaron a tiros, murieron tres pibes... creo que alguno era de acá, pero no sé... no podía salir a la calle... –¿Qué pasó? –Fueron a comprar y se encontraron justo, ya estaba todo mal entre estos pibes... Era un atrevido ese... Hace ya dos semanas que se encuentran y se cascotean...” “–¿Pero sabés a quién mataron?... –A alguno, no sé... que se maten entre ellos, vos qué te metés.”

Charlábamos con unos amigos en Don Orione una mañana... Secuencias de muertes que quedan debajo de nuestros registros, muertes que pasan, muertes que no importan, muertes de enfrentamientos entre pibes, entre bandas de diferentes barrios. El gatillo fácil a veces no es exclusivo de la yuta. El gatillo es fácil cuando se rompen códigos que nos contengan.



De este modo íbamos viendo que cuando la muerte aparece como fija en el barrio, como noticias que pasan así nomás sin pestañar, esos tics de lo escalofriante, se nos vuelve indiferente. Y no es gratis este movimiento. Si la vida del que comparte con vos una forma de moverte, de andar por el barrio, se vuelve indiferente, necesariamente tu vida entra también dentro de lo descartable; una fija. Entonces cualquier muerte se justifica, y justifica cualquier otra muerte más en el barrio, o en el barrio de al lado, o en el de más allá...

La charla seguía, y se hacía muy difícil armar un discurso en común acerca de las muertes que se sucedían en el barrio. Faltaban imágenes y palabras para lo que iba apareciendo. O se producía una distancia pesada con lo sucedido, legitimando la repetida justificación policial del ajuste de cuentas, en un tenebroso que se maten entre ellos; o la opción era rendirse a una fatalidad indiscutible, natural: “cuando salís sabes que podés no volver”. Difícilmente se podía poner en cuestión esa naturalidad ante la noticia de que aquel que ayer estaba, hoy no está. Lo que era claro era que estas muertes parecían no importar, que pasaban como fija: cualquiera podía morir de cualquier forma... El paisaje de fondo de la charla, de las noticias de violencia y de casos de muertes en Don Orione es siempre una mirada que se activa todo el tiempo entre los vecinos, los que pasan por ahí y se enteran, y hasta entre los amigos y familiares del pibe asesinado... una mirada que deja escapar un “algo habrá hecho” o un “por algo será” y que cubre todo de aceptación, justificación.

La ecuación es: pibe chorro = vida que no importa. Y esa mirada entonces se vuelve el único modo de entender y captar los desbordes en el barrio, más allá que después todos nos enteremos de que la mayoría de las muertes no sólo respondan a la “inseguridad” o a la “violencia entre bandas”, sino que incluyen muchos desbordes sentimentales (peleas de parejas, familiares, entre amigos) o choques y roces contingentes, azarosos (peleas por un vuelto, o por estar secos). Da igual: la mirada criminalizadora se activa como única lectura y cierra el proceso de pensar la muerte. “Seguro que era chorro”.

Todo se traba en este punto. Los silencios, la vergüenza, la impotencia de no poder ir más allá de estas sentencias, incluso en los mismos pibes y pibas que comentan un nuevo caso de muerte barrial... Se corta cualquier movida de pensar la violencia en el barrio, activar otra mirada, conjurarla, volverla un problema de todos, hacer algo con eso. La muerte como fija es un mecanismo que actúa al interior de los cuerpos, los gestos, los modos de plantarse y andar por los barrios: es una forma de leer las vidas y lo que ellas significan, donde la muerte se vuelve un destino posible, o inevitable, con el que cargan algunos. Una pantalla de juego donde la indiferencia o la aceptación aparece tapando todo, como si fuera una anestesia necesaria para andar en este juego... Pero si no podemos pensar la muerte de un amigo, un conocido, un pibe del barrio, esa violencia permanecerá latiendo, crujiendo entre nosotros, desarmando códigos.

Con la muerte como fija, el “A mi no me importa morir”, que puede ser o pudo haber sido un gesto potente (desafiante, de aguante, de plantarse) cambia de sentido y se desplaza libremente por el barrio, incapaz de hacerle frente a esos “seguro que era chorro” o “qué te importa, seguro en algo raro andaba”. Y en esa secuencia, lo que queda en riesgo son las maneras de relacionarse y de andar por la calle, de hacer banda. Algo importante se juega en el acto de gatillar o andar calzado, en las muertes y peleas entre bandas... hay vidas que cargan con el riesgo, que llevan la muerte como fija en sus espaldas... algo hay que hacer con eso, decían o callaban los pibes de Don Orione esa mañana tan común como las demás.